jueves, 29 de diciembre de 2011

Tic, toc

Veinte horas. Veinte horas esperando. ¿Qué? Espero una llamada, un mensaje, una señal. Veinte horas esperándote, esperando a que vengas a por mí, como quise que hicieses viniendo a mi casa con el zapato. Veinte horas malgastadas. A las doce no estabas, te fuiste, me dejaste. Puede que te cansases de esperar por mí. Sí, jugué contigo, te ignoré pero en realidad me moría por ti. Sé que no debí hacerlo y me arrepiento de ello aunque ya no sirve de nada. Como no estás, buscaré a otro príncipe al que querer más que a ti a pesar de no saber si existe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario